lunes, 1 de noviembre de 2010

El invento del Gran Muftí de Jerusalem: un error fatal

(Publicado en este blog el 3 de febrero de 2009.)
Días atrás (como decíamos ayer, nota actual), exponía la alianza del Gran Muftí de Jerusalem, Hadj Amin al Husayni, con Adolf Hitler y cómo ello determinó el denominado "conflicto" del Medio Oriente, que no es sino la intención de destruir a Israel.
Dice Paul Johnson en "La historia de los judíos":
"El sombrío logro del gran muftí fue abrir entre los dirigentes judíos y árabes un abismo que nunca ha sido salvado por completo. En la Conferencia de San Remo, celebrada en 1920, un año antes de que este hombre ocupase su cargo, el Mandato Británico y la Declaración Balfour habían sido confirmados oficialmente como parte del Tratado de Versalles y las delegaciones árabe y judía compartieron una mesa en el Royal Hotel para celebrar el acontecimiento. En febrero de 1939, cuando la Conferencia Tripartita se reunió en Londres para tratar de resolver las diferencias entre árabes y judíos, los árabes rehusaron sentarse con los judíos, fueran cuales fuesen las circunstancias. Ése fue el resultado de la influencia del muftí; y, a la larga, la negativa a negociar directamente con los judíos, que obligó a éstos a emprender el camino de la acción unilateral, fue el factor que determinó que los árabes perdiesen Palestina. (...) Pero los árabes y los judíos no estaban en plano de igualdad. Los árabes ya tenían varios estados y no tardarían en tener más. Los judíos carecían de estado. Un axioma del sionismo era que debía nacer un estado donde los judíos pudieran sentirse seguros. ¿Y cómo iban a sentirse seguros si no lo controlaban? El control implicaba un sistema unitario, no binario; no el poder dividido, sino el dominio judío. Este aspecto estaba implícito en la Declaración Balfour, según lo explicó Winston Churchill, Secretario de colonias, en la reunión del gabinete imperial, celebrada el 22 de junio de 1921".
(Por cierto, Balfour, en 1906, le había reprochado a Weizmann, que había sucedido a Herzl, que se rechazara Uganda como hogar nacional judío. Weizmann le dijo: "Señor Balfour, suponiendo que yo le ofreciera París en lugar de Londres, ¿aceptaría?" "Pero, doctor Weizmann, nosotros tenemos Londres". “Es cierto, pero nosotros teníamos Jerusalem cuando Londres era un pantano". En este momento, Balfour comenzó a identificarse con el sionismo. En 1914, hubo otro encuentro entre ambos. Como chiste, Balfour le dice que ha discutido el asunto con Cosima Wagner - antisemita, desde luego-, y que ella coincidía en el asunto. "Sí, le respondió rápidamente Weizmann, y permítame repetirle exactamente lo que ella dijo: que los judíos estaban apoderándose de la cultura, la ciencia y la industria alemanas. (...) La tragedia de todo el asunto es que Madame Wagner no reconoce a los judíos como alemanes, y así estamos allí como el más explotado e incomprendido de los pueblos". Esto le sacó las lágrimas a Balfour, quien le dijo a Weizmann que se le había "aclarado el camino seguido por una nación grande y maltratada". Y luego leería los Salmos.)

Al finalizar la Primera Guerra mundial, al emir Faisal, de los hachemitas (la familia, como saben, que reina en la Jordania actual), se le dió la Transjordania. Faisal se mostró muy abierto a los judíos (en cierto sentido, se mantiene ello en la familia): "Nosotros, los árabes, y especialmente aquellos que poseemos educación, miramos con la más profunda simpatía al movimiento sionista, les ofreceremos una cálida bienvenida al hogar". Se equivocaba Faisal, se equivocaba.
Comenzaron los ataques árabes a los judíos en 1920. Aquí surgió entonces la organización de autodefensa -ya, desde entonces, subrayo la palabra- de Jabotinski, la Hagganah, el preludio del ejército israelí. Hubo disturbios, se condenó a Jabotinski, y también se condenó, en la parte árabe, al futuro gran muftí, pero este se escapó, la condena de diez años fue in absentia.
Y fue luego de estos disturbios, donde se cometió el error fatal. Los ingleses enviaron a Herbert Samuel, parlamentario, como alto comisario, para calmar el ambiente. A Weizmann no le gustó. Como Samuel era judío, le preocupaba que los árabes lo acusasen de injusticia. Dice Johnson, "no quería perderse nada", estar en misa y en procesión.
Samuel liberó a los participantes en los disturbios: al poner en libertad a Jabotinski, tuvo que perdonar asimismo a los extremistas árabes, quienes los "habían provocado inicialmente".
Los árabes carecían de un líder oficial, Faisal tenía jurisdicción sólo en su territorio. Entonces los ingleses inventaron el título de Gran Muftí de Jerusalem. Al- Husayni, con 28 años, no sólo había sido condenado a prisión, sino tenía un largo historial en la policía como "peligroso". Era tan antibritánico como su odio contra los judíos era feroz e implacable. Ciertamente, Al-Husayni no fue elegido en la votación para el cargo, ocupó el último lugar. Pero su familia y los extremistas comenzaron a hacer campaña: "Los malditos traidores se han unido a los judíos para conseguir que se designe a un muftí miembro de su grupo".
Se convenció a Samuel que sería un "gesto de buena voluntad" hacia los árabes el que Al-Husayni ocupase el título de muftí. Samuel habló con él, le dió el terrorista sus garantías de que se iba a consagrar a la tranquilidad. (Como años más tarde, un pretendido descendiente -todos quieren serlo del "padre de la patria"- de él, Arafat, firmaba "tratados de paz".) A las tres semanas de esta garantía, hubo disturbios de nuevo y asesinaron a 43 judíos. Desde entonces hasta hoy, la “garantía" de la "pax arabe" es siempre la misma.
Dice Johnson, con toda la razón, que poner en el cargo de muftí a Al-Husayni fue uno de "los errores más trágicos y decisivos del siglo". Apunta que Al-Husayni era "un asesino de palabras suaves y un organizador de asesinos". No sólo extendió su antisionismo, sino que hizo del panarabismo el instrumento de este antijudaísmo, por medio del terror. La mayor cantidad de sus víctimas fueron los árabes. Su objetivo era aniquilar a los moderados palestinos, y lo consiguió. Johnson lo califica de "personalidad desequilibrada".
Nada más lógico que se alinease en la "solución final" de Hitler y fuera un aliado del Führer, además de acérrimo adversario de los británicos; y sin embargo los ingleses se lo perdonaron, ya en 1921. Jamás se puede negociar con el enemigo: el resultado siempre es nefasto.
Como la estrategia y luego la herencia política de Al-Husayni condujeron a los palestinos a la debacle total.

Del París oculto (apuntes, # 1)

{Publicado en este blog el 3 de abril de 2008.)
Al Miqui de Miami. (O tempora, o mores, nota a día de hoy.)
Ya el nombre de París (Paris) le ha dado materia de ensoñación a los "ocultistas" ( aquellos que presentan un tipo de conocimiento pero no revelan sus fuentes, las "ocultan"). Pretenden que el nombre de la ciudad es "Par Isis", para Isis, pues en los tiempos galo-romanos la diosa egipcia era bastante fundamental en el mundo de creencias. Desde luego, ahí se asentaba la tribu de los "Pariisi", o "Parisi", que le dió su nombre, pero para los adeptos a este tipo de tradición las coincidencias son la confirmación.
Que París haya sido construida sobre un terreno "pantanoso" -debido al río Sena y sus islas- es otro motivo de especulación, en este caso alquímica.
Lo cierto es que dicen que la forma de la Isla de las Vacas era en ese tiempo fundador la de la Barca de Isis. Y que luego hayan llamado a la Isla como de las "vacas" re-afirma a los adeptos, puesto que la diosa-vaca es Isis-Hathor. Hoy ese islote es parte de la Isla Saint-Louis, que continúa a la Île de la Cité, donde nació París.
Uno de los arcanos de París es el del alquimista Nicolas Flamel, que vivió en el siglo XIV. Se cree que hizo mucho oro, pues de la noche a la mañana se enriqueció y destinó buena parte de ese dinero a los pobres, dándoles albergue y comida. Aducen que está enterrado bajo la Tour Saint-Jacques (en la foto), la Torre abolida de Nerval. Una de las calles que desemboca en la Tour lleva su nombre, vivía muy cerca. De la Tour partían las peregrinaciones a Santiago de Compostela y Blaise Pascal efectuó uno de sus célebres experimentos ahí (les debo especificarlo, que estoy escribiendo de memoria): "ocultismo" y ciencia no están reñidos.
El Renacimiento será el momento de los magos, con el conocido Cornelius Agrippa.
Todo este fermento previo (ya contenido en lo "pantanoso" de la ciudad) se disparará en los siglos XVII y XVIII. El ambiente de los iniciados europeos, y buena parte de las sociedades secretas que entonces comenzaron su camino, eligió a París como punto de cita, o al menos de referencia. El conde de Saint-Germain es uno de esos "personajes misteriosos" que acaso fue parisino. Por cierto, en la creencia a la que se le otorga su autoría, el lugar que posee la isla de Cuba es privilegiado como un "templo". (No conozco nada más del asunto, desde luego, pero agregaría que, de ser así, alguna inversión diabólica tiene que haber ocurrido para que nuestra pobre isla tenga ese destino tan trágico e irresoluto por un buen rato.)
Personalmente, lo que más me intriga es justo tal siglo XVIII, que dió lugar a la, ya sé que ustedes me van a decir "y dale de nuevo!", Revolución francesa. Sí, los masones -innegable y, además, evidente en cada intersticio visual- , pero tal vuelta patas arriba del mundo no salió de "coincidencia" alguna. Quienes en verdad "tomaron el cielo por asalto" fueron los creadores de la RF y no los de la Comuna subsiguiente que decía Marx el malo. ¿Por qué tanta arrogancia?
Guillotin pertenecía a la Logia de las Nueve Hermanas, y Cabanis también. Mirabeau fue iniciado en los Iluminados de Baviera, y se carteaba con Cagliostro.
Por supuesto que no voy a mencionar a templario alguno, pero lo cierto es que las metáforas que algunos les han atribuido a su ascenso y caída muestran al menos una justicia poética bastante parisina. Con ello comenzaré la segunda parte de estos apuntes.

Napoléon y los judíos

(Publicado en este blog el 3 de mayo de 2008.)
Como se sabe, fue Napoleon quien liberó a los judíos de los ghettos, y los hizo ciudadanos a partes iguales, lo cual hasta el día de hoy los antisemitas no le perdonan, pues, según ellos, "desató la plaga".
Gracias a mi querida Zoé Valdés, quien me recordó el evento del Gran Sanhedrín, y me proporcionó interesantes datos, entre ellos el rezo que los judíos le dedicaron a Napoléon.
El Gran Sanhedrín, sobre la base del que tenía lugar en el Templo de Jerusalem, tuvo lugar una sola vez, a partir del 9 de febrero de 1807 (perdón, pero no puedo pasar por alto la capacidad que tenía Napoléon: el 9 de febrero de 1807 estaba en Prusia oriental, luego de la batalla de Eylau, el 8; tenía tiempo para dirigir lo que estaba pasando en Francia, e incluso en medio de la batalla, ocuparse de arreglar los asuntos internos de la Ópera de París), durante un mes. El Sanhedrín hizo del judaísmo la tercera religión del estado, y siguió al decreto de liberación de los judíos en 1806. Es la base del judaísmo francés.
En una previa asamblea, tres comisarios en representación del gobierno, le plantearon a los delegados judíos, provenientes de toda Francia, doce preguntas. Las tres primeras: ¿es legal que los judíos puedan casarse con varias mujeres?, ¿admitirían el divorcio sin que haya sido pronunciado por los tribunales, o sea, en virtud de reglas contrarias a las del Código civil?, ¿están en contra de los matrimonios mixtos?. (Observemos los anacronismos...) Luego, preguntas acerca de la calidad de la ciudadanía de los judíos: ¿se consideraban franceses?, ¿estaban dispuestos a defender a su patria, Francia?, y por último, lo concerniente a los rabinos: ¿quién los nombraba?; asi como lo relativo a la economía: ¿era cierto que la ley judía prohibía a los judíos practicar la usura con sus correligionarios?
Los delegados desconocían con anterioridad esas preguntas, ni sabían tampoco a ciencia cierta para que se les había convocado. Desde las primeras preguntas, se les hizo evidente que en dependencia de sus respuestas serían excluidos o mantenidos en la comunidad francesa. (Pienso en la actualidad del asunto...) Unánimente, los judíos dijeron que "defenderían a Francia hasta la muerte", por el contrario la asamblea se dividió en lo referente a los matrimonios mixtos, los rabinos se opusieron. ¿Cómo un rabino iba a bendecir la unión de una cristiana con un judío, cómo un cura iba a casar a un cristiano con una judía? Pero aceptaron que en su opinión esos matrimonios tenían todo su valor civil, que no por gusto quien dijo "dad a Dios lo que es de Dios, dad al César lo que es del César" fue un judío.
Los comisarios quedaron muy satisfechos con las respuestas, en principio, y el ministro del Interior -que no era Fouché-, todavía más. Pero Napoléon, no. El águila consideró que esas respuestas provenían de un pequeño número de judíos, los más ricos, los más educados, los más corteses. Napoléon quería algo más contundente. Entonces imaginó resucitar el Gran Sanhedrín, que en Jerusalem, tres siglos antes de Cristo, dirimía los asuntos religiosos y civiles. El Sanhedrín tendría que santificar en toda solemnidad las respuestas de los delegados en la asamblea. Ponerlas al lado del Talmud como artículos de fe.
La idea de convocar un "sanhedrín", institución desaparecida desde hacía 15 siglos, no podía ser más grandiosa, y sobre todo, efectiva y, también, astuta. Napoléon amaba este tipo de cosas, decía que "la imaginación gobierna el mundo". (Y era un lector impenitente de historia antigua, tiene que haber sorprendido a sus colaboradores el día que les habló de convocar un Sanhedrín, “un qué...?, supongo le habrán dicho). Con este acto, Napoléon conseguiría la adhesión sin falla de todos los judíos al estado francés, organizando su vida religiosa y civil, al mismo tiempo que hacía que la imaginación de los judíos volara a lo más alto de su judeidad: ¡un Sanhedrín, como en los tiempos de Jerusalem!
Si el Sanhedrín napoleónico duró sólo un mes, fue porque un jesuita intrigó para que se disolviera. Pero ya estaba hecho todo: se ungieron las respuestas de la previa asamblea. Napoléon fue llamado el "nuevo Ciro", y le hicieron su rezo.
La Europa anti-napoleónica se inquietó. "Todos los judíos ven en Napoléon a su mesías", decía Metternich.
Lo que hizo Napoléon fue "poner al día" al judaísmo, lo hizo entrar en la modernidad. Eso no le pasó inadvertido a un rabino: "Si Bonaparte triunfa, aumentará el número de acaudalados en Israel, y se acentuará la grandeza de Israel, pero ellos se marcharán y el corazón de Israel se alejará del Padre celestial".
Al Napoléon incorporar a los judíos a la sociedad, éstos se asimilaron. El "corso vil" -ah, sí, Martí- hizo todo lo posible para ello. Esa asimilación era la que temía el rabino citado, y no por casualidad también los "jasidim" rusos, ortodoxos. (Lo de "casualidad", por ser rusos en primer lugar.)
Hay varias anécdotas que refieren que cuando estaba en campaña siendo todavía un general al servicio del Directorio, el "corso vil" veía a los judíos en los ghettos y le decía a su "entourage" que no entendía en nombre de qué esos seres humanos eran condenados a ello. Supongo, no lo sé, que en su isla de Córcega natal no había judíos o muy pocos y por lo tanto no era antisemita.
Una leyenda -no lo es tanto, tiene visos de certeza- haría de Napoléon el primer sionista. Cuando fue a "Palestina", durante la campaña de Egipto a principios de 1799, se corrió el rumor que iba a crear un estado judío allí para acoger a los judíos de Europa. Si es cierto, prefirió luego su asimilación en tierra europea. Debate abierto.

¿Por qué el niqab?

{Publicado en este blog el 29 de abril de 2008.)
Quizás este sea un primer post sobre este por qué, no lo sé aún. En fin, ¿por qué las mujeres musulmanas usan el niqab, que les cubre todo el cuerpo?, con sólo una pequeña obertura a nivel de los ojos para que, ¡faltaría más!, puedan ver algo. Sin duda, qué generosidad.
Debo decir, antes de continuar, que una de las experiencias más alucinantes de mi vida fue ver a mujeres con niqab comiendo en un restaurant, en Damasco, Siria, al que me había invitado una muy querida familia, musulmana, cuyas mujeres no usaban niqab ni velo ni pañuelito. La familia amiga solía invitarnos con frecuencia a su casa, pero esa vez quisieron agasajarnos en un restaurant a la moda, en las afueras. Hasta entonces, yo solía ir solamente a restaurantes cristianos, o a los de los hoteles, con clientela occidental, o a los de la provincia de Lataquia, donde viven los alaouitas, una minoría musulmana -que gobierna Siria- conocida por su liberalismo: las mujeres no usan velo, y dicen que hasta toman vino. Era la primera vez que iba a un restaurant musulmán "de verdad".
Todo se pasaba admirablemente con los amigos, espléndidos y cultos, hasta que las ví llegar, en un un grupo de veinte, cubiertas con niqab. Se sentaron en la mesa de al lado. Evidentemente, vienen a comer, me dije, ¿cómo lo van a hacer, sin quitarse el velo? Fácil: se llevan los bocados de los platos por debajo del velo, que colocan en el borde de la mesa, y van introduciéndolos en la boca despaciosamente, con mucho de tiempo entre bocado y otro, con tal de que el velo las cubra siempre y ni por asomo se abra un resquicio en medio de la delicada operación transportiva- tragatoria que muestre un centímetro de piel. No podía apartar mi vista, probablemente con la boca abierta, de estas pobres mujeres castigadas, hasta que las buenas costumbres me indicaron que debía concentrarme en la conversación de mis anfitriones.
En fin, según el distinguido Abul Kasem, un ex-musulmán autor de varios libros, entre ellos, "Women in Islam", el origen práctico de la niqab -según leí en FrontPage magazine- es el siguiente:
Antes de la llegada del Islam, las mujeres árabes no se cubrían, generalmente.
La primera esposa de Mahoma era una mujer de negocios, la más rica de Arabia. Mahoma enviudó, y gastó la mayor parte de la fortuna que le dejó la mujer. Tan pobre se quedó que no tenía medios para garantizar facilidades sanitarias en el lugar donde vivía. Tenía varias esposas, a las que les pidió que hicieran sus necesidades en desierto abierto. Eso sí, les advirtió que se ocultaran tras los árboles y que fueran tan sólo durante la noche, cuando nadie las podía ver.
Hasta que Umar, el segundo califa del Islam, le pidió a Mahoma que cambiara esto.
Las esposas de Mahoma iban a hacer su negocio a la luz de la luna sin velo alguno. Umar las veía, y esto no era confortable para él, se estresaba. Le solicitó a Mahoma que cubriera a sus mujeres con velos toda vez que ellas fueran por lo suyo.
Al principio, Mahoma lo ignoró pero Umar continuó desbarrando y armando lío. Entonces el profeta le preguntó a Alá qué debía hacer, puesto que continuaba sin medios económicos para hacer toilettes, y Alá enseguida le envió el versículo (33:59) sobre el velo.

¿Por qué los sauditas quieren adquirir los símbolos del "art de vivre" occidental?

(Publicado en este blog el 14 de septiembre de 2009.)
En Paris, ya poseen el hotel George V (propiedad del prìncipe saudita Al Waleed), el hotel Ritz, el Meurice, el Plaza Athénée, el Royal Monceau. Son los sìmbolos del "gran lujo" francés, insignias culturales, a fin de cuentas.
Les falta el Hotel Crillon, en la plaza de la Concorde, construido por Louis XV, adquirido luego por el conde de Crillon, comprado màs tarde por la familia Taittinger (del champagne), lleno de historia, un lugar ùnico en el mundo.
Todavìa es propiedad del norteamericano Barry Sternlich, quien hace algunos meses comenzò negociaciones con el saudita, cheikh Mohammed ben Issa al-Jaber para la posible compra por éste. El cheikh también intenta comprar dos hoteles "Concorde" en Paris, el Lutetia y el Hotel del Louvre, el Martinez en Cannes, el Massalia en Marsella, el del Mediterràneo en Niza.
Pero Sternlich no quiere ahora oìr hablar de la clàusula de exclusividad de compra del Crillon pretendida por el saudita. Desea liberarse de la misma.
Y es la pugna tenaz entre ambos hombres. Entre el atlético "yankee" y el gordo cheikh, quien posee aùn otros hoteles en Paris: el de Vigny, el Balzac, el de la Trémoille. En Viena, otro mìtico: el Grand Hotel.
Desde luego, hay una notoria diferencia entre tumbar con aviones convertidos en misiles sìmbolos de Occidente como las Torres Gemelas de New York por parte del saudita Osama bin Laden, y comprar otros sìmbolos occidentales como los hoteles de lujo, frecuentemente llamados "palaces" en francés.
Ya sabemos que "poderoso caballero es don Petròleo", pero: por qué esta obsesiòn con algo de lo màs representativo de la cultura occidental desde el punto de vista del "art de vivre" y hasta otro arte en sì? Porque ellos no lo han producido?
Mohammed al Fayed, propietario del Ritz de Paris, lo es también del gran almacén Harrod's en Londres.
Cierto, una parte bastante considerable de la clientela de esos hoteles de lujo son los ricos petroleros.
Serà por eso que los quieren adquirir?
Mientras la lucha prosigue entre el americano y el saudì por el Hotel Crillon, el chef Jean-François Piège del restaurant "étoilé" del mismo, Les Ambassadeurs, ha renunciado, y tal templo gastronòmico està cerrado por el momento. La direcciòn del hotel busca a otro gran chef.
Naturalmente, cuando hay tales entuertos e incertidumbre, es lògico que se renuncie.
Pero, y qué si el chef se temiò que el posible nuevo propietario musulmàn del hotel le pudiera prohibir que cocine con alcohol (una de las bases de la cuisine francesa, y el fundamento del sabor), incluso si éste se suele evaporar?

De la estrategia

(Publicado en este blog el 14 de noviembre de 2007.)
De la estrategia
El arte de la estrategia, si bien netamente militar, significa también una digamos gran estrategia, abstracta, que es la explicación y el motor de las fuerzas del mundo y la historia. Política y estrategia son inseparables. El general francés André Beaufre fue uno de los más excelsos teóricos de la materia. Beaufre insiste en la "estrategia indirecta", siguiendo en ello al capitán inglés Liddell Hart, otro clásico. Para Beaufre, la estrategia es "el arte de la dialéctica de voluntades que emplean una fuerza para resolver sus conflictos".
La "estrategia indirecta" es "el arte de saber mejor explotar el estrecho margen de libertad de acción que es permitido por la disuasión atómica y poder lograr éxitos decisivos no obstante la limitación a veces extrema de los medios militares que pueden ser empleados". O sea, no es enfrentar al enemigo, sino inquietarlo, sorprenderlo, desestabilizarlo sobre todo de manera imprevista. La importancia de la "estrategia indirecta" se reveló especialmente en la segunda mitad del siglo XX, debido desde luego a la disuasión nuclear. (Pero la "estrategia indirecta" existe desde Alejandro Magno.)
En su libro "Introducción a la estrategia", publicado en 1963 -pero que conserva su capacidad de herramienta de análisis intacta para abordar la actualidad; por ejemplo, el conflicto nuclear con Irán, por el momento otro caso, ¡esperemos!, de "estrategia indirecta"- , Beaufre alude varias veces a Cuba como muestra de que más el margen de acción devino estrecho, más su explotación devino importante. Para Beaufre, Cuba es un ejemplo de cómo el desarrollo de la maniobra de "estrategia indirecta" de los soviéticos se hizo "impresionante". Consideraba que no se "debía haber perdido en Bahía de Cochinos" -él subraya siempre el "prestigio de Occidente- , que había que haberse esforzado en ganar según "un programa cuidadosamente calculado". ¡Ay, mon général, y qué hay de la traición, aún si usted tiene razón! Sin embargo, estimaba que la Crisis de octubre re-equilibró con eficacia a los contendientes. Fue una "ejecución ejemplar" por parte de los norteamericanos, aduce. Como sabemos, Jruschov debió plegarse a la maniobra, mientras que Castro se resistió. Desde este punto de vista estratégico, Castro es una nulidad.
Los dejo con un fragmento de lo que Beaufre escribió hace ¡más de cuarenta años!, que ya ustedes sabrán a qué quiero referirme:
"Se tratará de sublevar, si se puede, una parte de la opinión internacional, creando una verdadera coalición moral en la que se reclutarán simpatizantes ingenuos, seducidos por argumentos adaptados a sus prejuicios: este clima será explotado por la ONU, pero será sobre todo empleado como una amenaza destinada a impedirle al adversario el efectuar ésta o aquella acción".

domingo, 31 de octubre de 2010

"Multiculturalism has meant..." Ooh!, really?

(Gracias a Agustín Fariñas.)

Well, after all Frau Merkel, arrepintiéndose, obligada por los circunstancias políticas, de su "el Islam forma parte de Alemania" con
el ulterior "el multiculturalismo ha fallado por completo", ha hecho algo bueno, a reconocérselo.
Ahora, another lady descubre el agua tibia, como me comunicaba Agustín Fariñas.
La baronesa Pauline Neville-Jones, ministra de seguridad del Reino Unido, ha dicho que "el multiculturalismo ha significado más mezquitas, más compra de votos, más resentimiento, menos integración".
Oouuh!, really ?
Cuando alguien quiere integrarse en una sociedad exitosa, y de mayor nivel económico y de educación que la que el inmigrante dejó atrás (justo por eso emigran), adopta enseguida hasta el lenguaje de los otros que lo acogen. (Creo que hasta el Papa Benedicto XVI dijo algo similar en los días pasados, afiliándose así al rechazo del multiculturalismo comenzado por su compatriota Merkel. (¿El Papa, solidario por la sangre?)
Aunque el problema fundamental del "multiculturalismo" es el del Islam. Como dijo la baronesa: “...conduciendo a una fractura de la sociedad británica y una desconfianza mutua entre la comunidad musulmana y el resto del país".

Yusuf Islam en el rally "Restore Sanity"

Well, en realidad, "Restore Insanity".
Aquí.
Yusuf Islam habría apoyado la fatwa contra Salman Rushdie:

"Robertson: You don’t think that this man deserves to die?
Y. Islam: Who, Salman Rushdie?
Robertson: Yes.
Y. Islam: Yes, yes.
Robertson: And do you have a duty to be his executioner?
Y. Islam: Uh, no, not necessarily, unless we were in an Islamic state and I was ordered by a judge or by the authority to carry out such an act – perhaps, yes. …." (en una entrevista, entonces.)

Así que esa es una manera de "restaurar lo sano", que se le suma alguien que habría estado de acuerdo con el asesinato para acallar la libertad tanto de creación como de expresión, y que desde entonces se convirtió en la constante Rushdie: con el Islam todo, contra el Islam, nada.
Sobre el rally, leer más aquí.
¡Qué “originales" son Jon Stewart y el Colbert!
Dudo que tengan éxito.

Textos recuperados

Aquí.
Gracias.

P.S.: Continúo recuperando. Muchas gracias. Poco a poco, podrán irse restaurando los archivos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Aviso

Este blog ha sido objeto de un alevoso ataque electrónico, justo desde ayer viernes por la noche, para que durante el fin de semana sea imposible contactar al servicio de Google.
Todos los posts, todos los archivos han sido borrados. No se encuentran ni siquiera en Internet.
Si puedo ahora hacer este post, como ese breve anterior, se debe a que tuve que re-iniciar el password, y gracias a ésto, que ni siquiera podía acceder a mi cuenta de google en el correo electrónico.
Seguramente, molesté mucho, y no solamente a los islamistas y sus congéneres en consonancia.
Quien quiera que haya sido, que se encuentre detrás de este ataque, del que no conozco un precedente similar, sepa que no me logrará callar, ni mucho menos atemorizar.
Después de todo, me regocijo enormemente por el éxito obtenido: al parecer, fui para todos, todos, los Usual suspects tan efectiva, elocuente y aguda que acudieron, por medio de ese ataque, a borrar mis posts en este blog.
Ha sido mi más gran premio.
Soy yo quien me alegro.
Desde luego que proseguiré ahora más que nunca: si no quieren caldo, tendrán tres tazas.
Y en cuanto a la evidente molestia que hayan podido ocasionar, al hacer desaparecer una parte de mi trabajo intelectual del cual en ocasiones no llegué a hacer copia en Word, dada la premura bloguística, les podría decir como Mozart a Salieri en la película de Milos Forman. Salieri le pregunta de dónde le vienen las melodías. Mozart le señala con el dedo a su cabeza. "Todo está ahí".
Como todo ha salido de mi cabeza, aunque no llegase a existir más en Internet, ahí continúa.
Sin decir que continuaré produciendo.