"...Pour elle un français doit mourir..." Se refiere a la liberté. Es la canción revolucionaria cuya música se escucha al principio de este fragmento del magnífico filme de Abel Gance. Les hago el cuento del actor Albert Dieudonné que encarna a Napo. Tuvo que convencer a Gance de que él y sólo él podía interpretar a Napo. Pero Gance se resistía, ya que tenía otras posibilidades y no estaba seguro. Hasta que Dieudonné le propuso un trato: se iba a encerrar una noche en la habitación de Napoléon en Fontainebleau (la he visitado; sí, el Napo está ahí), y Gance debía esperar a la mañana siguiente, a la salida de la habitación. Cuando Dieudonné salió, Gance dijo: "¡Napoléon!" Y le dió el rol. Durante la filmación, Dieudonné escribió una novela, "Napoléon César", que publicó después y que he buscado durante años infructuosamente. Dieudonné se volvió loco: claro, se creía Napoléon. No pudo trabajar más como actor, y para ayudarlo económicamente los napoleónicos le conseguían conferencias, en las que no se podía aplaudir al final. Al Emperador no se aplaude. Y había que tratarlo todo el tiempo de Sire, por supuesto. El por qué una gran mayoría de los locos se toman por Napoléon (¿por qué no por César, por Alejandro, por Churchill o por de Gaulle?), y es un lugar común, sería tema de un post, acaso. Pero el caso de Dieudonné revela otro aspecto del asunto: después de encarnar a Napoléon en la manera en que lo hizo, no podía sino creer ser el Sire.
sábado 8 de diciembre de 2007
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